Sobreviviendo al Coronavirus

 

Cony, mi querida suegra, comenzó con síntomas de lo que más tarde le diagnosticarían como SARS/Cov2 o Covid19, un domingo 10 de mayo del 2020. Ese día comíamos en su casa para celebrar de manera discreta e íntima el día de las madres, solo estábamos mi novia Estefania, mi suegra Cony y yo, asumiendo todo esto de la Sana Distancia que el gobierno había tomado como medida básica para protegernos del virus. 
Ese día Cony sólo tenía falta de apetito. A la mañana siguiente comenzó a crecer como bola de nieve una sintomatología que llevó a Cony al hospital para ser estabilizada, y desde ese 10 de mayo que comenzó con su primer síntoma, al 17 de mayo en que falleció, solo pasaron 7 días. Su muerte fue catalogada como Neumonía Atípica por SARS/Cov2 o lo que se conoce como Covid19. Este virus se llevó a Cony de una manea muy rápida. Su muerte fue un duro golpe al corazón y nos llenó de desconcierto pues ella era una persona sana, con una hipertensión controlada pero puesto en la balanza, una persona sana.
El 17 de mayo nos dieron el aviso del fallecimiento de Cony, y al acudir por el certificado de defunción y hacer los trámites para retirar el cuerpo, nos recomendaron hacernos el examen para descartar que Estefania y yo estuviéramos contaminados. El día 20 de Mayo acudimos al laboratorio Biomédica, para realizarnos el estudio correspondiente, que es el RT-PCR para la detección del Coronavirus (Covid19). Tres días después tenían los resultados. 
Los resultados de las pruebas fueron positivos y confirmaban que estábamos contagiados de Covid19, aunque aún no presentáramos un solo síntoma. Recibir una noticia de este tipo es desconcertante, te da mucho miedo, te sientes acabado, como si estuvieras sentenciado a muerte y tu vida cambia, al menos mientras lo aterrizas, más allá del morbo y la discriminación de “amigos” incluso familiares, el miedo a morirte te congela, y aún más, cuando acabas de ser testigo del fallecimiento de un familiar por este motivo.
Durante la estancia de Cony en el hospital, Estefania y yo estuvimos en contacto con los familiares de enfermos por Covid19 que esperaban resultados de sus familiares fuera del hospital, al igual que nosotros. Ahí las medidas de seguridad como la sana distancia entre los familiares eran casi nulas y olvidadas por la angustia de saber del estado de nuestros internos, probablemente ahí nos contaminamos, o bien, en los sótanos de patología a donde bajamos esperanzados en que al reconocer el cuerpo de Cony, no fuera ella, o bien, pudimos contaminarnos en cualquier sitio pues este maldito virus llegó a México y al mundo para quedarse y se apropió prácticamente de todo. Realmente ¿qué más da en donde haya sido?

Día a día

(día uno).
 Sábado 23 de mayo, Estefanía, comenzó con una tos seca para después tener todos los síntomas de algo parecido a una gripe: pérdida de olfato y gusto, nariz congestionada, etc. mientras tanto yo, seguía sin presentar síntomas, lo cual me hizo pensar en que tal vez sería asintomático. Tuvimos la fortuna de que el Dr. Mauricio Rodríguez, especialista en Coronavirus por la UNAM, comenzara a asesorarnos para nuestra recuperación, al conocer los síntomas que empezaban en Estefania, le indicó algunos medicamentos, mismos que comenzó a tomar de inmediato. Todos los días fuimos monitoreados por dicho doctor, lo cual agradezco profundamente.


(día dos)
Domingo 24 de mayo. Estefania amaneció mucho mejor, más descongestionada, sin dolor de cabeza ni temperatura. Yo aún sigo sin síntomas, aunque por la noche me levante ahogándome por las agruras, pero por la mañana estaba como si nada. 

(día tres) 
Lunes 25 de mayo. Estar en cuarentena es desgastante, tienes tiempo si, pero no estoy generando nada. Algunas personas pueden trabajar desde casa, en mi caso no, tuve que cerrar un negocio al menos durante esta cuarentena y aquí estoy, en casa. Estefania ha mejorado bastante, su gripe ha disminuido, sigue constipada pero bien, en lo que cabe. Yo amanecí con un dolor de cabeza, aunque para ser honestos creo que llevo días con el, es tenue pero ahí está todo el tiempo. 

(día cuatro)
 Martes 26 de mayo. Estefania amaneció mucho mejor aunque ha perdido por completo el gusto y el olfato, lo cual la mete en estrés pues no disfruta la comida. Yo presento una especie de alergia en la que me dan ataques de estornudos para después pasar un rato constipado (mormado) y después de un par de horas estoy como si nada, para después volver a empezar. Tal vez esto es parte de la sintomatología que presento y mi sistema inmunológico, después de un rato, logra controlar todo. 

(día cinco)
 Miércoles 27 de mayo. La desesperación aumenta y más sabiendo que mientras estás en cuarentena no generas ingresos económicos necesarios par la sobrevivencia cotidiana. Los gastos no se frenan, las deudas se incrementan, enfermarte en México es muy caro, ahora bien, dejar de trabajar y encima gastar en medicamentos y todo lo que tiene que ver con los gastos para mantener tu salud, tu bienestar y tu subsistencia diaria, sin duda te desgastan. El estrés en el que logras entrar en una situación así es muy grande, ahora entiendo la desesperación de todas las personas que no pueden quedarse en casa, pues viven al día y deben sacar los gastos corrientes.

(día seis)
 Jueves 28 de mayo. Esto ha sido algo extraño pues parece que no tenemos síntomas sin embargo si los tenemos, durante el día llegamos a tener episodios con dolores de cabeza, dolores de ojos, episodios de tos, estornudos, pérdida de olfato y gusto, que así como llegan de repente, así se van; el doctor nos comentó que el sistema inmune trata de minimizar o contrarrestar esa sintomatología y lo consigue, de forma que puedes sentir los síntomas sin llegar a enfermarte. 

(día siete)
 Viernes 29 de mayo. Seguimos en casa, los síntomas van y vienen, Sin embargo prevalece la normalidad. 

(día ocho)
 Sábado 30 de mayo. Se ha anunciado el cese de la etapa de Susana Distancia, los medios de comunicación hablan acerca de un regreso a los espacios públicos con lo que estadistas aseguran un rebrote para finales de junio, esto comienza a parecer una película. 

(día nueve)
 Domingo 31 de mayo. Ha sido complicado permanecer tanto tiempo en casa, sin generar ingresos económicos, gastando los pocos ahorros que se tienen para ir sacando todos esos gastos. Con todo esto, aquí seguimos, esperando a que todo mejore, alejados de toda esa información tóxica relacionada al Coronavirus y que suele recorrer las redes sociales mal informando y metiendo en pánico a la gente. 

(día diez)
 Lunes 1 de junio. Hoy regresan a los espacios públicos muchas personas. Veo en las noticias que el metro ya ha sido ocupado por todos esos seres que regresan a una llamada “nueva normalidad” en la cual todo es parecido pero no igual a cómo eran las cosas antes. En las estaciones hay personal con lectores de temperatura, con el fin de detectar a las personas sospechosas de Covid19, el cubrebocas es ahora obligatorio, aunque logro ver en TV que algunos no lo llevan bien puesto, tal vez deberemos comenzar a crear una cultura en torno a esto. Realmente estas imágenes me hacen sentirme en una pelicula de ciencia ficción. 

(día once)
 Martes 2 de junio. Se habla tanto sobre el Coronavirus, se dice tanto sobre las cifras de muertos en todo el mundo, se menciona que no existe cura, los medios de comunicación escandalizan con este tema al grado que te hacen caer en una paranoia que resulta peligrosa, pues cuando te llegan a diagnosticar como positivo de Covid19, sientes una sentencia mortal y te invade el miedo, te paralizas y llegan a ti pensamientos fatalistas. 

No, no es para menos, después de estar expuesto a tanta información fatalista sobre el virus, es normal que llegues a sugestionarte, como me sucedió en el día dos de mi sobrevivencia a la Covid19. Resulta que entré en un periodo de ansiedad que me llevó a comer mucho, sobre todo postres después del desayuno, la comida y la cena, al grado que el día dos, después de ser diagnosticado positivo, por la madrugada desperté de improviso con la desesperación de no poder respirar, recuerdo que en esos segundos pensé que por fin la Covid me mataría colapsando mis pulmones, dejándome sin aire. Pude levantarme de la cama y en mi desesperación por poder respirar y salir al jardín para poder jalar más aire, tropecé con el arenero de los gatos y solo hasta llegar al jardín me di cuenta que me ahogaba, no por falta de aire, si no porque había vomitado mientras dormía y estaba bronco-aspirando, y durante todo ese proceso no deje de pensar en que estaba muriendo por el Coronavirus. Por mi cabeza llegaban de manera intermitente escenas de lo que pasaría con mi perra Tomasa y mis gatos, imaginaba con dolor como lo viviría mi compañera de vida Estefanía, mis padres, mis amigos. Así de sencillo puede uno sugestionarse aún cuando ha decidido no hacerlo alejándose de toda esa información catastrófica que nos llega. En otras ocasiones despertaba dos o tres veces durante la noche y miraba a Estefanía pensando en que estaba muerta y no respiraba, tenía que moverla para asegurarme que seguía viva, otras veces tocaba su frente y mejillas sintiendo que ardía en calentura y cuando salía de ese estado de somnolencia me daba cuenta que todo estaba bien que solo era mi imaginación o una pequeña febrícula que desparecía por la mañana. 

(día doce)
 Miércoles 3 de junio. Estoy nervioso. Mañana nos harán un examen para saber si aún seguimos contaminados. El primer examen que nos realizaron fue hace 15 días, el procedimiento fue uno que llaman RT-PCR y que consta de hacer un cultivo de una muestra que te toman con un hisopo muy largo que introducen por tus fosas nasales. Esta vez nos harán un examen distinto que dicen es más eficaz y de resultados más rápidos, se trata de un procedimiento similar pero más invasivo pues hurgan también en tu garganta, haciendo una especie de raspado para conocer mas a profundidad tu estado, no solo si eres positivo o negativo, si no que pueden saber acerca de tus anticuerpos y cosas relacionadas a eso. Es decir, a través del test, detectan los anticuerpos que produce el organismo mientras está respondiendo o ha respondido en algún momento a esta infección. No he pensado en que sucederá si vuelvo a dar positivo, tampoco quiero hacerlo ahora. 

(día trece)
 Jueves 4 de junio. Acudimos muy temprano al Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, CINVESTAV, para que nos realizarán esa última prueba. Tuvimos que llegar muy temprano pues al parecer atienden sólo a determinado número de pacientes. Había una fila de mas de 80 personas, todas sospechosas de Covid19, afortunadamente teníamos el tercer y cuarto lugar en la fila, una fila que parecía mas larga debido a la sana distancia que todos ahí comprendían, en el ambiente existía una especie de pacto condescendiente pues al menos todos ahí teníamos algo en común que nos hacía mirarnos de una manera distinta, este tipo de sentimientos te dejan de alguna manera una marca que te recuerda que al final de todo solo somos eso, seres humanos vulnerables y expuuestos, frágiles y delicados.

Mi turno llegó, me recibió un doctor con una escafandra que le cubría todo el cuerpo, con cubrebocas y careta, con lentes, guantes y toda una parafernalia que te hace recordar que estas en una zona de alto riesgo, mientras te sanitizan, otra doctora igual de protegida te pide tus datos personales y te comienzan a dar instrucciones. Te recuerdan que estas en una zona de alto riesgo y te piden hacer caso preciso a sus instrucciones, que comienzan con:
  •  Sin retirarte el cubrebocas ni la careta, abre la boca, cuando te indiquen, baja el cubreboca y no respires, (introducen un largo hisopo en la garganta y lo removerán para empaparlo con tus fluidos, esto dura unos 10 segundos apx.), después te piden que al retirar el hisopo, te cubras. El hisopo es introducido en una tubo de cristal estéril.

  •  Te proporcionan una especie de tela que te ponen en la boca, te piden que la detengas con ambas manos, esto es para aislar al doctor de lo que pueda salir de tu boca mientras te introducen otro hisopo en ambas fosas nasales, recogen la muestra que guardan en otro tubo estéril. 

  • Te piden que retires la tela que te pusieron en la boca y que la deseches en un bote que está a tu lado izquierdo, te ponen gel antibacterial en las manos y te piden que sin hablar y sin descubrirte salgas de la habitación y te dirijas al exterior de las instalaciones, te piden no quedarte cerca y te recuerdan por tercera ocasión que estas en una zona de alto riesgo, que te cuides y cuides a los demás.

Cuando salí y abordé el automóvil, Estefanía estaba ya dentro, pues ella había pasado antes que yo. Nos cuestionamos lo que había pasado dentro y coincidimos en lo doloroso y molesto que resulta que hurguen en tus fosas nasales y en tu garganta, en lo peligroso que ha sido este virus, en la cantidad de personas sospechosas que acudieron a ese examen entre tantas otras cosas.

Ese mismo día poco antes de las 10:00 de la noche recibimos los resultados de esa prueba. Estos resultados eran una buena noticia para Estefanía, para mi y nuestros amigos cercanos y familiares, somos negativos de SARS/Cov2 o Covid19. Estamos limpios y esto fue una buena noticia de muchas malas que habíamos recibido desde ese 10 de mayo que no olvidaremos nunca, un día en el que las malas noticias se desbordaron generando una bola de emociones que ha crecido día a día desde ese entonces y que ahora nos da tregua para coger un poco de fuerza y enfrentar un duelo, el duelo del fallecimiento de Cony, un regreso a nuestras actividades bajo un nuevo esquema que hará que nada sea como antes había sido, pero que a menos nos da la oportunidad de poder retomar parte de nuestra vida y llevarla por un sitio mas tranquilo y alejado del caos que ha generado esta pandemia.
 GRACIAS a mi familia, y en este concepto incluyo a mis amigos, a esas personas que sin importarles nada ofrecieron un apoyo incondicional y empático, desde aquellas que nos llevaron un super/despensa a casa en tiempos en los que no podíamos salir, hasta aquellas que con un simple mensaje nos hicieron sentir queridos y no olvidados. A todos ustedes que saben bien quienes son, GRACIAS, nos han dado uno de los regalos mas hermosos que se pueden recibir en vida. 
Debemos saber que, como sociedad, superaremos esta pandemia solo cuando hayamos sido capaces de comprender que algo tan pequeño como lo es un virus, puede acabar con nosotros para siempre, y si un virus nos separa, que el amor nos mantenga unidos.


Estefanía y yo, esperado afuera del CINVESTAV nuestra ultima prueba.

Estefanía y yo, esperado afuera del CINVESTAV nuestra ultima prueba.



De las secuelas de este virus





Un mes después de haber sobrevivido a este virus, mi organismo comenzó a presentar algunos síntomas que nunca antes había experimentado. Todo comenzó con una especie de alergia que se manifestó como un salpullido en la piel, específicamente en mi brazo derecho, una especie de granitos de agua que incluso se tronaban al tocarlos y que causaban mucha comezón, esta urticaria aparecía y desaparecía sin un patron específico, a veces solo eran ronchitas rojas que no causaban mas que un poco de comezón y en otras ocasiones se exacerbaban al grado de llegar a parecer ámpulas muy grandes y con un escozor similar a una quemazón interna y en ocaciones subían desde el brazo hasta el cuello, hasta llegar al rostro y hacía parecer una especie de acné. 

Así también, como parte de ese cuadro, mi ojo izquierdo comenzaba a inflamarse como si se tratara de un orzuelo o perrilla; por otro lado, comencé a cansarme físicamente al realizar pequeños esfuerzos como caminar por 10 minutos o incluso, al agacharme mi respiración se agitaba como si me faltara el aire. 

Acudí con un médico internista quien terminó canalizándome con un Alergólogo quien al revisarme no encontró un factor alérgico que detonara mi sintomatología, y me diagnosticó ASMA Bronquial, y me recomendó un programa de vacunación mediante el ya conocido Factor de Transferencia, con el fin de reforzar y reestructurar mi sistema inmunológico para que él mismo fuera capaz de comenzar a atacar y proteger mi organismo, esto aunado a una serie de medicamentos que van desde ansiolíticos y antihistamínicos, hasta medicamentos para minimizar la urticaria y un spray para liberar las vías respiratorias. 

El programa de vacunación en el que actualmente me encuentro desde hace unos meses consiste en una serie de inyecciones (la vacuna de factor de transferencia) en la que se aplica 1ml inyectado por 5 días y 15 días de descanso. Actualmente estoy en la 6ª fase de inyecciones y si, creo que mi urticaria ha mejorado bastante aunque en días se dispara para bajar nuevamente. Mi respiración y el cansancio aún prevalecen.

Poco o nada se sabe de las secuelas que pueden tener las personas que sobreviven al Covid-19, si bien aún no existe información detallada, las autoridades de salud en México no se han manifestado al respecto, sin embargo existen ya algunas investigaciones que se están haciendo en otros países. Los investigadores han encontrado una clasificación para esas secuelas y lo han llamado Covid Largo o Covid Prolongado y con ello hacen referencia a una serie de síntomas y afecciones de salud que suceden después de salir negativo a una prueba de Sars Cov 2-

Si bien la mayoría de las personas con coronavirus se recuperan rápidamente, algunos pacientes pueden tener síntomas que pueden durar semanas o incluso meses después de recuperarse. Incluso las personas que no están hospitalizadas y que tienen una enfermedad leve pueden experimentar síntomas persistentes o tardíos. 

Los síntomas más comunes son: 
  • Fatiga 
  • Dificultad para respirar 
  • Tos 
  • Dolor en las articulaciones 
  • Dolor en el pecho 
Otros síntomas reportados a largo plazo incluyen: 

  • Dificultad para pensar y concentrarse (a veces denominada "niebla mental") 
  • Depresión 
  • Dolor muscular 
  • Dolor de cabeza 
  • Fiebre intermitente 
  • Latidos rápidos o fuertes del corazón (también conocidos como palpitaciones del corazón) 
Las complicaciones más graves a largo plazo parecen ser menos comunes, pero sí se han reportado. Éstas incluyen: 

  • Cardiovascular: inflamación del músculo cardíaco 
  • Respiratorio: anomalías en la función pulmonar. 
  • Renal: lesión renal aguda 
  • Dermatológico: erupción cutánea, caída del cabello 
  • Neurológicos: problemas de olfato y gusto, problemas de sueño, dificultad de concentración, problemas de memoria 
  • Psiquiátrico: depresión, ansiedad, cambios de humor. 
Aún se desconoce la importancia a largo plazo de estos efectos, sin embargo es prudente reportarlos. Sin duda nos enfrentamos a un virus que a pesar de venir de otro que ya conocemos mejor, aún lo estamos descubriendo.

Sin duda debemos seguir extremando precauciones, utilizando el sentido común y manteniendo la calma.

¿Que ha dejado en mi todo esto?


Dentro de todo lo malo siempre debemos llevarnos lo bueno; hoy me pregunto, ¿que me llevo de éste caótico episodio?. Me llevo una de las lecciones más bonitas que podría llevarme de esta vida. La empatía. 

Después de considerarme una persona emocionalmente equilibrada, hoy me rompo ante comentarios o hechos, ante circunstancias en las que antes podría voltear la mirada, hoy me detengo a escuchar un testimonio, a intentar entrar en los zapatos ajenos y ser un poco más empático al respecto, creo que esta realidad me ha sensibilizado mucho, pienso que es una secuela NO física de esta enfermedad, aunque prefiero pensar que es más de ésta situación que de la enfermedad en si. 

Si hay algo bueno que ha dejado esto, es tal vez esa empatía que ahora siento por las demás personas. 

Pensar en lo bueno de todo lo malo creo que es una actitud que debemos tomar para saber que esto no ha pasado en vano.

Otra de las cosas buenas es el poner atención a mis emociones, a mis pensamientos y a lo que ellos generan en mi. Derivado de esto, decidí acudir a la terapia, y en mi búsqueda encontré un sitio ideal para mi, la Dra. Katia Romero, Terapeuta Psicocorporal me ha ayudado en poco tiempo a canalizar esas emociones y con ello enfrentar de una manera más sana, esas alergias y secuelas físicas de la enfermedad, gracias a esto puedo decir que hoy estoy en el proceso de pasar la página para seguir adelante con mi vida de una manera más sana y llena de aprendizaje. 

La recomendación que hago a todos aquellos que se han recuperado de Covid19 o bien, que han perdido a un ser querido, es que busquen ayuda emocional, los terapeutas sabrán sacar lo mejor de nosotros para poder llevar nuestras vidas de una manera mas sana.















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